UNA OPCION POR LOS POBRES

Javier Barreda Jara

Construir la justicia social es luchar sostenidamente contra la pobreza. Éste es un compromiso ético además de una necesidad para garantizar la gobernabilidad y el desarrollo sostenible del país. Una lectura de los resultados electorales nos expresa que una necesidad de los sectores más excluidos y con menores ingresos es ser recocidos por el sistema democrático, ser incluidos.

Es éste, pues, uno de los desafíos del próximo gobierno: cumplir en este aspecto uno de los Objetivos del Milenio, firmado por el Perú: reducir la pobreza en por lo menos 5%.  Ello no significa una derrota total a la pobreza, pero por lo menos sí detener su crecimiento y además que los beneficios del incremento del PBI se redistribuyan mejor en el conjunto de la sociedad.

Hace algunos días, la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza organizó una reunión de trabajo con el fin de analizar las perspectivas económicas y sociales de 2007-2009, enfocando los mecanismos de transparencia en la gestión de los recursos, las proyecciones del denominado gasto social (o inversión social) y la generación de empleo en la lucha contra la pobreza.

Javier Abugattas puso temas relevantes en debate, uno de los cuales queremos destacar como acción estratégica: “evitar daños en las capacidades humanas en la etapa temprana de la vida y estas acciones prioritarias deben verificarse en cada provincia del país”.

Priorizar el primer crecimiento y desarrollar estrategias territoriales; asegurar la cohesión social mediante el desarrollo integral a nivel local. Sólo ello rompe la generación natural de la pobreza y la exclusión.

Fue importante también lo expuesto por Juan Chacaltana. Tras una visión de los factores que empujan a la pobreza, sobre todo en sectores rurales, afirmó que son los shocks naturales (desastres naturales) los que explican la pobreza reciente en 10% o más de hogares en cinco regiones: Pasco, Cusco, Huancavelica, Huánuco y Piura. Aunque el debate quedó en un primer peldaño; sin embargo, una conclusión fue la necesidad de superar las estrategias únicamente asistenciales y engarzarlas a esta lucha con políticas de capacitación productiva de los más pobres del campo y la ciudad.

El futuro gobierno debe iniciar un ciclo de mejor distribución de los recursos haciendo una gran convocatoria a los actores que han generado experiencias exitosas de desarrollo local y regional.

Pero ello requiere del liderazgo sostenido del Presidente de la República y de una gran movilización nacional, iniciándose con una convocatoria a miles de jóvenes que por medio del voluntariado pueden ayudar en el presente y al futuro haciendo menos pobres a los peruanos y generando más capacidades y optimismo en nuestra democracia.

 

La  Primera, 27 de mayo del 2006
 
 
 
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