Diario La Primera, Sábado 10 de Junio del 2006
Alan y la modernización del apra
Javier Barreda
Email: javierbarredajara@yahoo.es
Un tema que debería ser parte de la agenda de la dirigencia y la militancia del APRA es la continuidad de su propia modernización orgánica y política. Ésta fue una preocupación permanente del APRA durante los momentos más difíciles de la dictadura fujimorista, pero también fue una de las motivaciones sustanciales de Alan García a su retorno al Perú a partir del 2001. Su propuesta de refundación y luego de modernización fue lo central de su mensaje. La apertura del APRA, su inserción social y rejuvenización eran elementos claves de esta propuesta.
Sin embargo, los ritmos electorales no son los mejores aliados a una modernización partidaria, ya que la lógica urgente de ganar una competición y expandir una maquinaria electoral sobrepasa a lo importante de una modernización institucional. En 1986 Alan García en el poder convocó a los mejores cuadros juveniles del APRA a conocer la gestión pública, más de 400 jóvenes fueron capacitados y recibieron toda información actualizada y necesaria para quien quiera hacer buena política.
Las urgencias de un gobierno jaqueado por la derecha económica y por Sendero Luminoso bloquearon la continuidad de este proyecto denominado Coloquios. A partir del 2001 Alan García, ya en el Perú, impulsó la Escuela de Formación Juvenil por medio de la cual más de 800 jóvenes de provincias se capacitaron en la gestión pública y liderazgo político. Luego se enviará a más de 300 jóvenes y dirigentes a capacitarse a España y otros países. No hay más interesado en un APRA moderna e inserta socialmente que el propio Alan García.
Ahora que bajo el liderazgo de Alan García el APRA ha vuelto al poder, la agenda modernizadora no puede ser soslayada. Este viejo partido tiene el desafío de modernizarse y a la vez generar un gobierno con sentido social, cambiar cambiando el país, transformarse transformando el Estado, modernizarse y a la vez construir un sociedad más competitiva y solidaria.
Apertura al Perú no aprista en el Estado, una mayor incorporación de la juventud capacitada y profesional en el partido y en la gestión pública, y un gobierno con sentido social y de inclusión, son las acciones que permitirán modernizar el APRA y a la vez gobernar a la altura del mandato electoral.
Porque en un país con tanta dispersión y fragmentación, con el fracaso de la “izquierda miraflorina” extrema de irresponsabilidad y odios no superados, con un Humala autoritario e incapaz –de seguro– de ser el líder constructor de su propia base electoral, el APRA tiene como obligación su propia continuidad como partido durante y después del gobierno. De ahí la importancia que concluya el desafío de su modernización gobernando para todos los peruanos.
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