¿Un veto a la juventud?
Javier Barreda Jara
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El presidente Alan García ha reiterado en su mensaje a la Nación que el Estado tiene que volcarse a los más pobres del país y sobre todo a la juventud. Entre sus propuestas se mencionó la necesidad de la aprobación de la Ley del Regidor Joven.
Esta propuesta fue aplaudida por la totalidad de congresistas, que respaldaron esta medida de especial significado para la renovación de la política desde lo local.
Sin embargo, los miembros portavoces de las diferentes bancadas han demostrado una insensibilidad y una cultura política conservadora al no exonerar del paso a comisiones esta iniciativa del Presidente de la República que estamos seguros nos ayudará a consolidar la gobernabilidad, a generar nuevos liderazgos y potenciar la acción política democrática.
La iniciativa del Poder Ejecutivo propone incorporar, de manera alterna, un mínimo de 25% de candidatos menores de 29 años en todas las listas provinciales y distritales.
La urgencia de esta iniciativa es porque de no aprobarse a la brevedad esta reforma no podrá aplicarse para las elecciones municipales de noviembre próximo, sino que habría que esperar hasta el 2010. En cuatro años.
Por ello no entendemos cómo se bloquea una reforma tan importante para renovar desde abajo la política en el Perú, que la legislatura anterior la aprobó en una comisión y que no generaría costo alguno al Estado.
Esta reforma impulsaría en la juventud una participación real y concreta, que no se le ha dado hasta ahora en el país. El Consejo de Participación de la Juventud (CPJ), instancia del Conaju, no tiene una representación real de las diversas juventudes del país y el propio Conaju, que se creó a inicios del gobierno anterior, ha tenido poco impacto en las dinámicas juveniles nacionales, regionales y locales.
Con la exoneración del paso a comisiones de esta iniciativa significará que por lo menos 1,800 regidores jóvenes inicien en enero de 2007 su experiencia de gestión en más de 2,000 gobiernos locales, generando obviamente políticas e iniciativas municipales de empleo, emprendimiento, educación para el trabajo, liderazgo, arte y creatividad, voluntariado en salud, defensa de derechos juveniles, etc.
Si analizamos que la democracia tiene un déficit de credibilidad con el país, pero más con la juventud; si somos conscientes que el Congreso de la República necesita recuperar su legitimidad en los sectores más excluidos y si recordamos que la juventud en su mayoría ha perdido fe en el sistema, entonces poco se entiende el desdén de algunos congresistas (esperemos que no sea la mayoría) hacia esta propuesta de renovación joven de la democracia.
El presidente Alan García ha reiterado el pedido al Congreso de la República para que se apruebe a la brevedad esta iniciativa. Esperemos que los congresistas entiendan que el Perú requiere de cambios institucionales radicales, que van más allá de una necesaria austeridad.
Publicado La Primera, 05 de Setiembre del 2006