Javier Barreda Jará
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Existen intelectuales que por estar en el poder sufren de silencios institucionales; y cuando salen del mismo recuperan su “idea crítica” del país y del presente, hasta que nuevamente son absorbidos por las responsabilidades públicas.
Éste es el caso de Sinesio López, ex director de
la Biblioteca Nacional
durante los años de Toledo, que ha vuelto al libre pensamiento al decir orondo él que “García gobernará para los ricos” (diario
La República
, 10 de agosto de 2006).
Incrimina López que el gobierno de Alan García está haciendo la misma política económica neoliberal que ejecutaba Toledo, justamente el gobierno para el que él sirvió. Es una “continuidad”, asevera con espíritu crítico Sinesio López, como olvidando que fue parte no tan silenciosa de la herencia que recibimos.
Sinesio López, funcionario del gobierno que no se atrevió a dar un giro social a la transición democrática por mantener la rigidez neoliberal y los privilegios y que dilapidó la credibilidad de la gente por su frivolidad, nos dice que –léase bien– “se mantiene el modelo económico y no hay reforma tributaria, básicamente es lo mismo de antes”. ¿Y dónde estuvo él antes?
¿Advertirá realmente lo que está diciendo López? En otras palabras nos está diciendo: este gobierno está mal y es lo mismo de antes; se está aliando a la derecha, ya que se está haciendo lo mismo del gobierno en el que trabajó como laborioso bibliotecario.
¿Por qué Sinesio López no deslindó en su momento con el gobierno de Toledo y su debilidad con la frivolidad?, ¿por qué no exigió que se haga la gran reforma tributaria (que ahora reclama él)?, ¿por qué no se tuvo una real política de austeridad?, ¿por qué no se exigió con la severidad de ahora la renegociación de los contratos con los impuestos a la sobreganancia?
Por años, López guardó silencio, se ocultó entre anaqueles en nombre de la responsabilidad pública de un gobierno que ni reforma tributaria, ni políticas distributivas, ni políticas de transparencia, y mucho menos austeridad en sus planillas, pudo aplicar.
Y ahora da lecciones de política y analiza las lógicas de Fujimori y García, pero sobre su gobierno, el de Toledo, no dice nada.
El APRA es consciente que se necesita un gobierno de concertación y eficiencia no para mantener privilegios, sino para aproximar el Estado al país más pobre y mejorar los niveles de vida de millones de peruanos en extrema pobreza.
Ello no es ser de derecha ni aliarse con la derecha. No se puede gobernar con un libreto propio cuando tu porcentaje electoral no te lo permite y te propone concertar. No existe ninguna alianza con la derecha, pero sí hay funciones que se comparten con técnicos no partidarizados, además de cierta tecnocracia que también es indispensable mantener en la administración pública.
El gobierno de Toledo fue ayer, pero Sinesio López no lo recuerda. Esperemos que pronto recupere su memoria y recuerde lo de ayer, para el bien de la sociología analítica que también ejercía.
Publicado
La Primera
, 12 de Agosto del 2006